agosto 22, 2017

Como cualquier hábito, ahorrar se aprende y se trabaja, nadie nace con un código en su ADN de “ahorrador”, ¿o sí? Así que, aprovechando que los niños son esponjas y aprenden todo mucho más rápido que un adulto, te aconsejo que parte de su enseñanza sea este tema.

¿Cómo empezar?

No existe ningún método comprobado para hablar de finanzas con niños. Cada uno es distinto por lo que es primordial la buena comunicación y tu creatividad.

1.- Conceptos básicos. Empieza por lo más sencillo, tres conceptos que le permitan entender de qué estarán hablando y cómo es que se aplican al día a día. Ingreso: entrada de dinero que tiene una familia o una persona. Gasto: lo que se hace con el dinero con el fin de obtener algún bien o servicio. Ahorro: parte fija del ingreso que se guarda para lograr metas.

2.- Necesidad y deseo. Como segundo paso, establece la diferencia entre estos dos y los límites entre lo que realmente necesitan y lo que desean comprar. Al principio puede ser frustrante para el niño el no obtener todo lo que quiere, pero puede ser una buena forma de abordar el hábito del ahorro.

3.- Mesada. Es común que a partir de cierta edad se le dé a los niños un monto de dinero semanal o mensual, este es el escenario perfecto para establecer prioridades de consumo y guardar para compras más altas. También, cada vez que se alcance el objetivo, puedes premiarlo para que no sea aburrido el aprendizaje. Se puede generar un sistema de metas y recompensas con una tabla que explique cómo administrar el dinero. Por ejemplo, si son muy chicos, la tabla será muy sencilla con ingresos y gastos para golosinas y juguetes.

4.- Alcancía. Una excelente actividad en el hogar es enseñarles a construir su propia alcancía con cartulina, cartón o papel foami. Pueden ponerle nombre a la alcancía y decorarla con sus personajes favoritos. La alcancía es una buena herramienta para aprender las primeras nociones de economía, además de ayudar a los niños a juntar para comprar algo que realmente deseen.

5.- Buen ejemplo. Los niños son un reflejo de sus padres, por lo que el buen ejemplo es indispensable. Puedes compartir con tus hijos cómo la familia está cuidando los gastos, en el supermercado, mostrar la diferencia entre algunos productos. Hasta en hábitos más sencillos como el uso del agua o de la electricidad.

No se trata de ser muy estrictos ni ponerlos en situaciones de estrés. Recuerda hacerlo divertido y preguntarles cómo se sienten, cuáles son sus metas y cómo creen que se puede mejorar.

Finanzas con niños

Continúa el aprendizaje

Existen ya varias plataformas en línea con juegos y dinámicas divertidas que te permiten platicar de finanzas con niños y continuar con su aprendizaje. Ese tiempo que los dejas frente al monitor, pueden pasarlo juntos jugando.

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